Se cumplen apenas diez meses desde que el joven Óscar García abandonase el restaurante Alvargonzález que regentaba en Vinuesa para instalarse en un solemne palacete en el centro de Soria. Espacio minimalista, con paredes de piedra vista, que se ha consolidado como la gran avanzadilla de la cocina contemporánea dentro de la provincia. Desde las tierras de pinares, en plena naturaleza, donde inició su singladura en el restaurante de su familia, García, profesional autodidacto, ha trasladado hasta la capital parte de la esencia de este poco conocido Perigord castellano, territorios donde se recolectan hongos y trufas negras, en los que se produce foie-gras de pato y de oca de calidad, vinos adscritos a la DO Ribera del Duero, además de una gama restringida de productos lácteos.Despensa gourmet, para muchos insólita, que surge del corazón de los bosques sorianos, a la que se suman otros iconos de la cocina regional como el chorizo, el bacalao, la ternera y el cordero, arraigados en la zona o vinculados a rutas pastoriles centenarias.
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