La localidad de Llançà, en plena costa gerundense, podría figurar en un listado de destinos singulares por la calidad del suquet de langosta que elabora el restaurante Els Pescadors. A pocos metros del agua, el establecimiento parece digno de las obsesiones gastronómicas de algunos personajes de Eduardo Mendoza o Manolo Vázquez Montalbán. Dentro de platos hondos de diseño bañados por un juguillo reducido sin el menor rastro de grasa, los clientes se encuentran con trozos de patatas tiernas de la variedad mona lisa entremezcladas con tropezones del crustáceo recién sacrificado. En la boca, borbotones de sabor.
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