El nuevo teatro de Zafra todavía no tiene nombre. Pero sí adjetivo. Todos lo llaman así: nuevo teatro. Aunque el viejo no haya existido nunca. Eso puede tener una explicación. El edificio que Enrique Krahe firma con un código de barras en un rincón del vestíbulo es sorprendentemente nuevo. Y, sin embargo, habla un idioma de materiales básicos, reciclaje de piezas, ingenio y soluciones sensatas que continúa el tejido de viviendas encaladas y edificios pétreos de esta ciudad pacense de 16.000 habitantes.
Categorías:
Etiquetas:
0 comentarios
¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión