El perfil sinuoso de la ría coruñesa de Ortigueira se convierte en rectilíneo coincidiendo con los acantilados de Loiba. Esta zona salvaje y de notable riqueza biológica es, incluso para los conocedores de la comarca de Ortegal, todo un descubrimiento. El lugar, que parece hecho para la contemplación, se muestra casi huérfano en cuanto a señalización, pero con las indicaciones que nos sugiere el vecino Rafael Prieto se puede recorrer a placer, mejor con marea baja, por aquello de sacar el máximo partido visual a este festival de playas bravías de difícil acceso, farallones de amplia tipología y furnas (cuevas).La carretera general atraviesa Loiba, donde una señal nos encamina hacia Picón.
Categorías:
Etiquetas:
0 comentarios
¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión