Lévi Strauss cuenta en Tristes trópicos que entre sus recuerdos más queridos no guarda una de sus múltiples aventuras entre los indios de Brasil, ni la contemplación de un ocaso en la isla Reunión, sino "la observación de la línea de contacto entre dos capas geológicas en Languedoc". El profesor viene a decir con ello que las rocas son sumamente importantes, pero también que, a veces, los mejores lances de la memoria nos esperan a unas horas de casa, sin necesidad de descender orinocos ni trasladarse a las pirámides.En Zumaia, en la costa guipuzcoana, a 9.
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