Durante una visita a Moscú no visitar la galería Tretiakov (de arte ruso) y el Museo Pushkin (de arte occidental) sería como ir a Madrid y no pasar tres horas en el Museo del Prado. Pero en la capital rusa además de esos dos grandes centros de arte hay una red de museos estupendos, fácilmente accesibles y cercanos los unos de los otros, todos en torno al anillo de los grandes bulevares, y a una distancia máxima de algunas estaciones de metro. Entre ellos destacan el Centro Nacional de Arte Contemporáneo y la Casa de la Fotografía (ver despiece), pero también resultan interesantísimos las casas-museo de los grandes escritores.
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