¿Cómo fue posible que hace 4.500 años un pueblo relativamente pequeño, en un país cuya única riqueza era estar atravesado por el río más largo y fecundo del mundo, fuera capaz de diseñar, construir y mantener sus monumentales templos y sus colosales esculturas? ¿Cómo se pudieron simultanear tiempos turbulentos de guerras y epidemias con la sensibilidad y el sosiego necesarios para esculpir sus delicadas inscripciones en los templos y las tumbas?Egipto. Diez días que no me han servido para contestar estas preguntas, pero ni falta que hace. El Cairo es una ciudad permanentemente abierta, ruidosa, caótica y viva.
Categorías:
Etiquetas:
0 comentarios
¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión