HAN SIDO muchos meses en la carretera. Ocho. La Ruta de la Seda fue la excusa, pero seguimos más allá. Atrás quedan ya ciudades míticas, policías paranoicos, nevadas en agosto, países de nombres impronunciables, cientos de intentos de timo, burocracia, bazares infinitos, calores extremos, hospitalidad nómada, mitos y prejuicios rotos, y tanto descubrimiento y tanta magia. Un sueño hecho realidad.Ocho meses dan para encontrar muchos paraísos.
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