Durante los últimos años, Vivanda había pasado inadvertido en el barrio de Sarrià, en la zona alta de Barcelona. Restaurante de ambiente agradable y cocina rutinaria, con una terraza-jardín ideal para almorzar con buen tiempo o disfrutar de cenas al aire libre durante los meses de verano. Ahora, tras el acuerdo alcanzado entre su primitivo propietario Gabriel Calzado y el cocinero Jordi Vilá, profesional de enorme prestigio y patrón de Alkimia, un enclave de creatividad reconocida, la carta ha experimentado un vuelco radical, en línea con las tendencias del momento.Tras el cambio, nada de filigranas imaginativas.
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