En los tiempos que corren no es fácil definir un restaurante recurriendo a los conocidos adjetivos de siempre: bueno, bonito y barato. Cuando se encuentra un establecimiento de estilo actual, donde la comida es sabrosa y se presenta bien y las facturas rondan los 25 euros por persona, hay que celebrarlo como un gran hallazgo. Después de tres meses de rodaje, Delirium se ha consolidado en Madrid como un lugar nada pretencioso donde se elaboran platos italo-argentinos y españoles a precios bastante razonables. Propuestas vistosas que, o bien por su presentación o por las dimensiones de la vajilla, entroncan con ese efímero estilo fashion que en la hostelería actual exalta un mundo de falsas apariencias.
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