Todo resulta extraño en este modesto restaurante que ocupa una esquina inaparente en el barrio de Chamberí madrileño. Su interior, de una desnudez extrema, apenas alberga un puñado de mesitas y una barra diminuta que separa su minúscula cocina. Local ruidoso, con una pared enlucida con azulejos de cuarto de baño, por el que circulan humos de frituras y salteados, y sin otro personal que dos cocineros y un camarero que atienden con dificultad a 25 comensales ¿Dónde está la gracia de este incómodo lugar que a las pocas semanas de su inauguración comienza a tener lista de espera? ¿Por qué su nombre ha corrido como la pólvora? Sencillamente, porque sirve una de las cocinas asiáticas más auténticas de España, con especialidades tailandesas, camboyanas, malayas, indonesias y vietnamitas.Pocos platos, pero suculentos, bien especiados y con altas dosis de picante.
Categorías:
Etiquetas:
0 comentarios
¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión