A pesar de que la denominada cocina de autor tiende a estar cada vez más tecnificada, su escogido mundillo continúa nutriéndose de advenedizos. Profesionales de otros sectores económicos que renuncian a sus puestos de trabajo para sumergirse en una afición que termina por convertirse en medio de vida. Cinco años han necesitado estos dos licenciados en Ciencias Empresariales -Elisa Rodríguez y Carlos Torres-, de gran cultura viajera, para consolidar un local que empezó de forma balbuceante y se ha transformado en una pista fiable. No es fácil definir este establecimiento, entre moderno y apagado, perjudicado por una iluminación defectuosa, que se encuentra a medio camino entre un neobistrot urbano y una casa de comidas contemporánea.
Categorías:
Etiquetas:
0 comentarios
¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión