Es uno más del grupo, pero es diferente. Tragaluz ha abierto su restaurante número 11 en Barcelona, se llama Lobo y es más un bar para picar que un restaurante. Lobo es un local moderno, de diseño, con una enorme pared pintada de graffiti y grandes ventanales que muestran el público variopinto que circula por la calle del Pintor Fortuny, en pleno barrio del Raval barcelonés y pegado a las Ramblas. Pocos colores y muchos espacios para comer: la barra, la terraza, las mesas y los sofás. Lobo ocupa una pequeña parte del antiguo edificio de la Compañía General de Tabacos de Filipinas, hoy convertido en el hotel 1898.
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