En las afueras de San Petersburgo hay lugares de una gran belleza, cargados de recuerdos literarios y artísticos. Palacios, templetes, jardines, lagos y pabellones como los de Tsárskoye Seló, el pueblo del zar, donde Bartolomeo Rastrelli construyó un palacio para la zarina Isabel. Aquí está el famoso Salón de Ámbar que Federico Guillermo I de Prusia regaló a Pedro el Grande. En este lugar pasaba la aristocracia rusa las vacaciones de verano, y Pushkin estudió en el liceo desde 1811 hasta 1817.
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