De sobra es conocido que los gestos de retorno hacia la cocina tradicional configuran en estos momentos una de las tendencias más significativas de Barcelona. Bajo el impulso de importantes profesionales, prosigue la puesta en valor de platos como el fricandó con senderuelas, la esqueixada de bacalao o los pies de cerdo con ciruelas. Testimonios del más pujante neoconservadurismo gastronómico, cuyos escenarios más llamativos han sido hasta ahora Fonda Gaig y Petit Comité, inspirados por los conocidos Carles Gaig y Fermí Puig, respectivamente. Movimiento de regreso a los sabores de siempre al que se acaba de sumar Freixa Tradició, restaurante de ida y vuelta que fundara Josep Maria Freixa en 1986 y que desde mediados de los noventa había virado hacia la creatividad de la mano de su hijo Ramón, último responsable de sus cocinas.
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