Hace rato que notó la presencia de la cámara: con esas enormes orejas, el feneco o zorro del desierto detecta a las presas incluso dentro de sus escondrijos. Esa cabecita que asoma de la arena podría recordar al perro semihundido que pintó Goya. La imagen se tomó al atardecer en las dunas de Erg Chebbi (al sureste de Marruecos, junto a Merzouga), de 150 metros de alto y 15 kilómetros de largo. El lugar fascinó al fotógrafo: "Aproveché la ondulación, con muy poca profundidad de campo, para desenfocar las dunas y crear esa especie de bruma naranja".
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