TENÍAMOS unos cuantos meses libres para hacer el viaje que siempre habíamos soñado. Nos hicimos con unas guías de viaje, varias toneladas de pastillas para la malaria, unas cuantas vacunas y un billete de ida a Bombay y vuelta desde Singapur, seis meses después. Por delante: una decena de países, poco dinero y mucho entusiasmo.Y así fue cómo, consiguiendo visados por el camino, fuimos improvisando nuestro periplo de la India a Nepal, de Tailandia a Camboya, de Laos a Vietnam y de Malaisia a Singapur pasando por Indonesia.
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