Enemigos de cualquier indicio de orden, sí, pero con prudencia. Así se manifiestan los habitantes de Marraquech, en cuya Medina se rumorea que cada día sucede un milagro (multiplicado por mil), en referencia al atropellado tránsito que se desdobla por sus calles, geométricamente incomprensibles. Y es que no hay callejón, por angosto que sea, que se resista al paso de las motos.Hoy día, en Marraquech, una moto es el bien más preciado.
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