De camino a las playas del Algarve, 20 kilómetros pasado el puente del Quinto Centenario sobre el río Guadiana, muchos españoles hacen noche en Tavira. Esta histórica ciudad portuguesa posee indudables atractivos monumentales, como sus 37 iglesias. Y entre todos los hoteles del entorno, la Quinta do Caracol parece ser el que más gracia les hace, a tenor de sus datos de ocupación. Es un cortijo andalusí llamativo antes que nada por sus jardines floridos y luego por los innumerables guiños arquitectónicos que brinda a la estructura espiral de los moluscos gasterópodos que le dan nombre.
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